Sobre el Rubí
El Rubí es la variedad roja del corindón (óxido de aluminio), coloreado por cromo. El Zafiro es el mismo mineral. Cualquier color del corindón distinto del rojo se llama Zafiro. La dureza 9 del Rubí lo convierte en la segunda gema natural más dura tras el diamante.
Los mejores rubíes provienen de Myanmar (Birmania), donde se origina el legendario rubí «sangre de paloma», un rojo puro y vivo con leve fluorescencia azul. Los rubíes tailandeses, mozambiqueños y vietnamitas también son muy valorados. El Sunrise Ruby, un rubí birmano de 25,59 quilates, se vendió por 30 millones de dólares en 2015.
Significado y simbolismo del Rubí
En sánscrito, el rubí se llama ratnaraj, «rey de las piedras preciosas». Los antiguos hindúes creían que los rubíes permitían a sus dueños vivir en paz con sus enemigos. Los guerreros en Birmania insertaban rubíes bajo su piel antes de la batalla, creyendo que los haría invencibles.
El Rubí es piedra de pasión, protección y prosperidad. Asociado al chakra corazón y a la energía del Sol. Energiza y activa, aportando ímpetu, coraje y espíritu guerrero. El Rubí te impulsa a «seguir tu felicidad» y a perseguir tu camino más alto con pasión y compromiso.
Propiedades curativas
Emocionales
El Rubí es energizante y estimulante. Supera el agotamiento y la letargia, otorgando potencia y vigor. Protege contra el ataque psíquico y transmuta la energía negativa. Promueve un estado mental positivo y valiente, superando el miedo y la duda.
Espirituales
El Rubí conecta el chakra raíz con el corazón, anclando la energía del amor en el mundo físico. Anima la pasión por la vida, pero nunca de modo autodestructivo. Apoya la manifestación de tus ideales más altos y aporta sabiduría espiritual.
Historia y leyendas
Los rubíes se comerciaban por la Ruta de la Seda del Norte de China ya en el 200 a.C. En la Europa medieval, el rubí era considerado piedra de profecía. Se creía que oscurecía su color cuando su dueño estaba en peligro. El «Rubí del Príncipe Negro» en la Corona del Estado Imperial Británica es en realidad una espinela, no un rubí, una confusión histórica común.